Yo disfrazaba a mi hija de bruja para Halloween. Me disfrazaba yo también. Y la llevaba a ver las casas decoradas.
Este año no.
Y no es porque alguien me lo prohibió. Es porque busqué de dónde viene esta noche. Y descubrí que nació siendo de Dios… y que alguien se la llevó. No te voy a pedir que me creas. Te voy a mostrar de dónde viene, con las fuentes, para que tú misma lo puedas revisar.
Yo no sabía nada
Estaba tan metida en las cosas del mundo, y tan predispuesta contra la Iglesia, que ni se me pasó por la cabeza preguntar qué había detrás de esa noche. Para mí era lo normal. Lo que hace todo el mundo. Disfraces, dulces, casas con luces.
No te lo cuento con culpa. Te lo cuento porque hoy veo algo que antes no veía. Pero primero tienes que saber de dónde viene esta fiesta, porque la historia no es la que nos contaron.
¿Qué significa la palabra Halloween?
La palabra Halloween es una forma corta, escocesa, de All Hallows’ Eve. En español: la víspera de Todos los Santos. “Víspera” quiere decir la noche anterior a una fiesta, como la Nochebuena es la víspera de la Navidad.
O sea, el nombre mismo de Halloween dice: la noche antes de celebrar a los santos.
¿De dónde sale el 1 de noviembre?
En el siglo VIII, el papa Gregorio III dedicó una capilla a todos los santos en la Basílica de San Pedro. Y en el año 835, el papa Gregorio IV le pidió al emperador Luis el Piadoso que esa fiesta se celebrara el 1 de noviembre en la Galia y en Germania, es decir, en buena parte de su imperio.
Esto no lo digo yo. Está escrito en una crónica medieval, los Annales Dorenses, en la entrada del año 835:
“Ludowicus imperator statuit, ut in Gallia et Germania festivitas omnium sanctorum in Kal. Novembris celebraretur.”
“El emperador Luis ordenó que en la Galia y en Germania la fiesta de Todos los Santos se celebrara el 1 de noviembre.”Annales Dorenses, año 835 — Monumenta Germaniae Historica, Scriptores 27, p. 517
¿Y no viene de una fiesta celta de los muertos?
Esta parte me sorprendió.
Los antiguos pueblos celtas de Irlanda y Escocia tenían una fiesta de otoño llamada Samhain. Los textos irlandeses medievales la describen como una gran reunión de fin de temporada, con banquetes y fogatas. Y por años se repitió que Samhain era una fiesta para los muertos, y que la Iglesia simplemente le cambió el nombre.
Pero Ronald Hutton, historiador de la Universidad de Bristol y especialista en la historia del paganismo y el folclore de las islas británicas, explica que esa idea viene de un antropólogo escocés de hace más de cien años: James Frazer, autor de La rama dorada (1890). Según Hutton, Frazer no tenía ningún registro de que Samhain fuera una fiesta de los muertos. Llegó a esa idea razonando al revés: como la Iglesia dedicaba el 1 y el 2 de noviembre a los santos y a los difuntos, supuso que antes tuvo que haber una fiesta pagana de los muertos en esas fechas. La dedujo. La supuso.
Y quiero ser honesta contigo: con los siglos, algunas costumbres populares de Irlanda y Escocia, como las fogatas o salir disfrazados de casa en casa, sí se mezclaron con esta fiesta. Pero el nombre, la fecha y el sentido son católicos.
Halloween nació como una vigilia católica. Lo pagano se le pegó después. Y lo oscuro llegó mucho después.
Cuándo se volvió negocio
Halloween llegó a Estados Unidos alrededor de 1840, con los irlandeses y escoceses que huían del hambre en su tierra. Para los años veinte ya era negocio: fiestas, decoraciones en bancos y oficinas, y las primeras tarjetas de Halloween de Hallmark.
El trick or treat, lo de pedir dulces de casa en casa, apareció a mediados de los años treinta. ¿Y sabes por qué? Para calmar a los jóvenes que hacían destrozos esa noche. Les daban dulces para que no rompieran nada.
Hoy, la Federación Nacional de Minoristas de Estados Unidos (NRF) calcula que este año se van a gastar 13,500 millones de dólares en Halloween. La noche que nació para mirar al cielo, hoy se mide en ventas.
Quién se la llevó
Y ahora la parte que yo no sabía.
En 1966, un hombre llamado Anton LaVey fundó en San Francisco la Iglesia de Satanás. Tres años después, en 1969, publicó un libro: La Biblia satánica. En la sección de las fiestas escribió esto (te lo traduzco del inglés):
“Después del propio cumpleaños, las dos fiestas satánicas más importantes son la Noche de Walpurgis y Halloween, o la Víspera de Todos los Santos.”Anton LaVey, The Satanic Bible (1969), sección de las fiestas religiosas
Fíjate en lo que escribió: la Víspera de Todos los Santos. Hasta él sabía cómo se llamaba esa noche. Y unas líneas más abajo, para explicar de dónde viene Halloween, repite la misma historia de los druidas y las fiestas paganas. La misma que, como vimos, salió de una suposición de hace más de cien años.
Yo no le voy a dar un solo peso a ese libro. Pero sí lo quise leer en el original, para mostrártelo tal como está escrito.
Piénsalo. El enemigo no crea nada. No puede. Lo único que sabe hacer es tomar lo que es de Dios y darle la vuelta. Agarró la noche en que la Iglesia se preparaba para celebrar a los santos… y la volvió la noche de los demonios.
Era la noche de los santos. Le pusieron máscara de demonio.
¿Qué dice la Iglesia sobre Halloween?
Primero algo importante, para que nadie te engañe: no existe un documento oficial del Vaticano sobre Halloween. En 2009 salieron titulares de que “el Vaticano condenó Halloween”. Pero eso fue un artículo en el periódico del Vaticano, L’Osservatore Romano, y un artículo de periódico no es enseñanza oficial de la Iglesia. El que lo dijo fue el padre Joan Maria Canals, un experto en liturgia de España. Advirtió que Halloween tiene un trasfondo de ocultismo, y les pidió a los padres llevar la fiesta hacia lo bueno y lo bello, no hacia el terror y la muerte.
Lo que sí es enseñanza oficial es el Catecismo, el libro donde la Iglesia explica lo que cree:
- Número 2116: hay que rechazar toda forma de adivinación, que es intentar saber el futuro por medios ocultos: invocar a los muertos, horóscopos, médiums.
- Número 2117: la magia y la hechicería son gravemente contrarias a la religión.
La ouija, “jugar” a llamar espíritus, las sesiones de tarot en la fiesta de Halloween… todo eso entra ahí.
Y varios obispos lo han dicho claro. El obispo David Konderla, de Tulsa, en 2018 pidió a los católicos no glamorizar la brujería, la magia y lo oculto en Halloween. “Oculto” quiere decir lo que busca poderes escondidos, fuera de Dios.
Lo que vi: cuando lo oscuro se vuelve normal
Yo no sabía nada. Y justamente eso es lo que me duele. Porque ese no saber es lo que hace que lo oscuro entre por la puerta de la casa vestido de fiesta.
Hay una palabra para esto: desensibilizar. Quiere decir acostumbrarte tanto a algo, que ya no te provoca nada. Ni miedo, ni alerta, ni pregunta.
Un demonio en el jardín del vecino. Una bruja en el disfraz de la niña. Una calavera en la mesa de la sala. Lo que debería darnos alerta… se vuelve divertido. Y lo divertido se vuelve normal. Y los más pequeños aprenden eso primero que nadie. Antes de saber quién es Jesús, ya saben que el diablo es chistoso.
No te lo digo para que te sientas mal. Te lo digo porque yo tampoco lo vi. Hasta que lo vi.
Los peligros reales de esa noche (y uno que no lo es)
Un estudio en la revista médica JAMA Pediatrics encontró que en la noche de Halloween el riesgo de que un peatón muera atropellado es 43% mayor que en otras noches. Y los más afectados fueron niños de 4 a 8 años, sobre todo al anochecer, cerca de las seis de la tarde.
Pero hay un miedo que no tiene base: los dulces envenenados por extraños. El sociólogo Joel Best, de la Universidad de Delaware, lleva décadas investigándolo y no ha encontrado ni un solo caso confirmado de un desconocido que haya matado a un niño así.
¿Por qué te digo esto? Porque aquí no se trata de asustarte. Se trata de mostrarte lo que es verdad. Y el peligro más grande no está en la bolsa de dulces. Está en lo que aprendemos a ver como normal.
Cómo vivir Halloween como católica
No se trata de encerrarse con miedo. Se trata de devolverle a la noche su dueño.
- Holywins. En 2002, en París, nació algo que se llama Holywins, un juego de palabras en inglés que quiere decir “la santidad gana”. Los niños se disfrazan de su santo favorito, van a la parroquia, hay dulces, juegos e historias de los santos. Hoy se hace en muchas diócesis.
- Disfraces que apunten al cielo. Si te vas a disfrazar o vas a disfrazar a tus hijos, que sea de algo bello: un santo, un ángel, un personaje de la Biblia. El padre Javier Ortega, sacerdote de la Diócesis de Alcalá de Henares (España), lo dijo así sobre los disfraces de demonio, bruja o muerto: “estás de alguna forma tentando al diablo”.
- No olvides lo más importante. El 1 de noviembre es Todos los Santos, día de ir a Misa. Este año cae domingo. Y el 2 de noviembre es el día de los Fieles Difuntos, para rezar por nuestros muertos.
Lo que voy a hacer yo este año
No le quiero quitar a mi hija la ilusión de disfrazarse. Pero ya no se va a disfrazar de bruja, como en años anteriores.
Fui a ver qué hace mi parroquia. Hacen un Desfile Anual de los Santos: los niños van vestidos de su santo favorito, y no se permiten disfraces que den miedo. Y hacen un Trunk or Treat de santos: las familias decoran el maletero del carro (“trunk” quiere decir maletero en inglés) y reparten dulces, también sin temas de miedo.
O sea, los dulces, los disfraces y la fiesta siguen ahí. Solo que esta vez apuntan al cielo. Así que voy a ir con mi hija. Y le voy a dar opciones: un ángel, o alguna santa. Que ella escoja.
Porque la ilusión no es el problema. El problema es de qué la llenamos.
Si tú también disfrazabas a tus hijos, si tú también pensabas que era lo normal… no te estoy juzgando. Yo estuve ahí. Solo te invito a hacer lo que yo hice: preguntar qué hay detrás. Y si este artículo te hizo pensar, compártelo con esa mamá que lo necesita antes del 31.
La noche de los santos es de Dios. Y la estamos recuperando.
