¿Es el reiki compatible con la fe católica? Lo que dicen los obispos con el documento en mano

Si estás aquí, puede que te hayan ofrecido reiki en un spa, en un estudio de yoga o en una terapia. Puede que una amiga tuya sea maestra de reiki, o que tú misma tengas tu primer nivel. Este artículo no es para juzgarte. Es para que sepas exactamente qué dice la Iglesia, y por qué lo dice.

En 2009, los obispos de Estados Unidos investigaron el reiki. Su conclusión cabe en una frase: para un católico, el reiki plantea problemas que no tienen arreglo.

Yo nunca hice reiki. Pero durante años viví lejos de Dios, creyendo en afirmaciones, en manifestación, en la idea de que mi mente fabricaba mi realidad. Esa es la idea que sostiene el reiki. Por eso este documento me tocó tan de cerca.

¿Qué es el reiki, en palabras sencillas?

Reiki es una palabra japonesa. Quienes lo practican la traducen como «energía vital universal»: una energía invisible que, según ellos, llena todo lo que existe.

Según esta enseñanza, te enfermas porque esa energía se desequilibra dentro de ti. Entonces el practicante pone las manos sobre tu cuerpo, o encima sin tocarte, y dice que la energía pasa a través de él hacia ti. Él no se considera la fuente, sino un canal, como una manguera por donde pasa el agua.

Para convertirte en ese canal necesitas una ceremonia llamada armonización. Un maestro de reiki te la hace y, según dicen, desde ese momento quedas conectada a esa energía. Hay tres niveles, y algunos enseñan cuatro. En los niveles más altos dicen que se puede enviar reiki a distancia.

Todo esto lo describen los obispos en el número 4 de su documento.

¿El reiki es una religión?

Quienes lo practican dicen que no, que es una técnica que puede usar cualquier persona de cualquier fe.

Los obispos responden en el número 5: no es una religión en sí misma, pero tiene varios rasgos de una religión. Se describe como una curación «espiritual». Sus libros hablan de Dios, de la Diosa y de la mente divina. Las armonizaciones son ceremonias que ellos mismos llaman sagradas, y que por tradición se guardaban en secreto. Y se presenta como un modo de vivir, con cinco preceptos.

Los preceptos suenan preciosos: no te enojes, no te preocupes, agradece, trabaja con diligencia, sé amable. Pero la piedra memorial del fundador dice cómo se debían vivir: sentados en silencio, con las manos juntas, recitándolos en la mañana y en la noche. Eso ya no es una técnica de spa. Es una práctica espiritual diaria.

La historia que te contaron del fundador

¿Por qué tantas personas en Occidente creen que el reiki viene de Jesús? La respuesta tiene nombre: Hawayo Takata, la mujer que llevó el reiki de Japón a Hawaii a finales de los años treinta. Casi todo el reiki que se practica hoy en Occidente viene de ella.

En 1979, Takata grabó la historia del fundador, Mikao Usui. Contaba que Usui era ministro cristiano y rector de una universidad en Kioto. Según ella, unos alumnos le pidieron que demostrara cómo sanaba Jesús con las manos, y como no pudo, renunció. Viajó a Estados Unidos a buscar la respuesta en la Biblia, volvió a Japón a buscarla en el budismo y finalmente subió a una montaña a ayunar 21 días, hasta que una luz lo golpeó en la frente.

Es una historia preciosa, con Jesús en el centro. Pero no es exacta, y no lo digo yo. El propio centro de reiki de William Lee Rand, que publica esa transcripción, puso encima una nota: la investigación histórica demostró que varios detalles no son exactos. En la historia oficial que publica hoy, Usui ya no aparece como ministro cristiano, sino practicando meditación zen con un maestro budista. Y nadie ha encontrado prueba de que haya estudiado en Estados Unidos.

No sé qué había en el corazón de Takata. Lo que sí puedo ver es el efecto: durante décadas, a muchísimas cristianas les dijeron que el reiki era la forma de sanar «como Jesús». Y no lo era.

Lo que dice la piedra junto a su tumba

Una de las fuentes más antiguas sobre Usui es la piedra memorial que sus discípulos levantaron junto a su tumba en 1927, en el templo budista Saihoji, en Tokio.

La piedra cuenta que Usui ayunó en el monte Kurama, una montaña sagrada llena de templos budistas y santuarios sintoístas, y que al día 21 «recibió» el método de curación. Después hace una lista de todo lo que Usui conocía, escrita por quienes más lo admiraban. Entre otras cosas, menciona las artes de los ermitaños taoístas y la adivinación.

Revisé tres traducciones de esa piedra. La adivinación aparece en las tres, y los encantamientos (palabras o fórmulas para conseguir algo con un poder oculto) aparecen en dos.

Esto no lo escribió un crítico del reiki. Lo escribieron sus propios discípulos, para honrarlo.

El error de la traducción al español

El documento de los obispos se escribió en inglés. La traducción al español, hecha por Luis Santamaría (RIES) y aprobada por los obispos, es buena, pero tiene un error. En el número 4 dice que el reiki se inventó «a principios del siglo XIX», es decir, alrededor de 1800. El original en inglés dice «late 1800s», finales del 1800.

Este error no cambia nada de lo que concluyen los obispos. Te lo cuento porque en Caminando en Cristo no escondo los errores, ni siquiera los que están del lado que defiendo.

Las dos curaciones que reconoce la Iglesia

Lo primero que hacen los obispos me sorprendió: no empiezan atacando al reiki, sino explicando cómo sana Dios.

En los números 2 y 3 dicen que la Iglesia reconoce dos maneras de sanar:

  1. La curación por la gracia de Dios: la oración en el nombre de Jesús, la Unción de los enfermos, la intercesión de los santos.
  2. La curación por medios naturales: la medicina, los médicos, los hospitales.

No compiten. Los obispos incluso dicen que la caridad cristiana exige no negarle a un enfermo los medios naturales para curarse. La Iglesia no está en contra de que te cures: está a favor, con todo lo que funcione.

Entonces, ¿en cuál de las dos cajas cabe el reiki?

Si es natural, lo juzga la ciencia

En el número 6, los obispos cuentan que algunas personas, sobre todo enfermeras, intentan ver el reiki solo como un medio natural. Perfecto, dicen: entonces se juzga como cualquier medio natural, con la ciencia.

Y en el número 7 está el resultado. El reiki no ha sido aceptado por la comunidad científica ni médica como una terapia eficaz. Faltan estudios serios que demuestren que funciona, y esa «energía vital universal» nunca ha sido detectada.

Hay un experimento famoso. En 1998, la revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA) publicó la prueba que diseñó una niña de nueve años, Emily Rosa. Probó a 21 practicantes de «toque terapéutico», una práctica muy parecida al reiki, que decían poder sentir el campo de energía de una persona. Con la vista tapada, tenían que adivinar sobre cuál de sus manos estaba la de ella. Acertaron el 44 % de las veces. Tirando una moneda, lo esperado es el 50 %.

¿Y el calor que sentí en las manos?

Te creo. Nadie te está diciendo que no sentiste nada. Hay tres explicaciones sencillas, y ninguna necesita una energía del universo:

  1. Las manos de cualquier persona dan calor. Si alguien acerca la mano a tu piel, lo sientes, haga reiki o no.
  2. Cuando te relajas, llega más sangre a las manos, y por eso se calientan.
  3. La expectativa. Si te dicen que vas a sentir calor, toda tu atención se va a las manos.

La pregunta no es si sentiste algo, sino a qué le estás atribuyendo lo que sentiste, y en qué estás poniendo tu confianza.

Los obispos cierran el número 7 con una frase clave: si la ciencia no encuentra esa energía, la justificación del reiki tiene que venir de otra parte.

¿Y si le pongo a Jesús? El «reiki cristiano»

Si el reiki no es un medio natural, entonces es espiritual. ¿Podría ser lo mismo que la curación cristiana?

Los obispos responden en el número 8: no. En el reiki, el poder de sanar está a disposición del ser humano: aprendes la técnica, la dominas y la técnica produce el resultado. En la fe cristiana, la curación se pide en oración a Cristo, a una Persona.

El Catecismo (n. 1508), que los propios obispos citan, dice que ni siquiera las oraciones más fervorosas obtienen la curación de todas las enfermedades. Una técnica no te puede decir que no. Un Padre, sí.

¿Y si antes de una sesión le rezas a Jesús? Los obispos también responden a eso: agregar una oración a Cristo no cambia la naturaleza del reiki.

Si todo es energía, ya no hay a quién rezarle

En el número 9, los obispos explican de dónde viene la idea de fondo del reiki: un mundo lleno de una energía que se mueve con el pensamiento y la voluntad. Esa idea viene de las religiones orientales y tiene un carácter monista (en el fondo, todo es una sola cosa) y panteísta (todo es Dios: tú, el árbol, la piedra). En esa forma de ver el mundo, la línea entre tú, el mundo y Dios se empieza a borrar.

Esto sí lo viví. Durante años creí que si repetía las afirmaciones correctas, la energía del universo se iba a acomodar a mi favor. Y ahora veo adónde llevaba esa idea: si todo es energía y yo soy esa energía, ya no hay nadie a quien rezarle. No hay un Tú. Solo hay un yo, cada vez más grande.

Por eso los obispos usan una palabra precisa en el número 11: superstición, que es poner tu confianza en algo que no es fe y tampoco es ciencia. El Catecismo (n. 2111) dice que la superstición desvía el sentimiento religioso. Tu sed de Dios es real, pero la estás llevando al lugar equivocado.

¿El reiki es espiritismo?

No exactamente. El espiritismo es intentar comunicarse con los espíritus de los muertos. El reiki clásico no pide eso. Pero en la nota 9 los obispos advierten que algunas formas de reiki enseñan a pedir ayuda a «guías espirituales», y eso se le acerca mucho. El Catecismo (n. 2117) dice que «el espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él.»

En esa misma nota hay otro detalle de traducción. La versión en español dice que eso introduce un riesgo «lejano» de exposición a fuerzas malévolas, pero el original en inglés dice «further danger»: un peligro adicional.

Los obispos terminan en el número 12 con la conclusión práctica: como el reiki no es compatible ni con la doctrina cristiana ni con la evidencia científica, las instituciones católicas y quienes representan a la Iglesia no deben promoverlo ni apoyarlo.

El hombre que quiso comprar el poder

Hawayo Takata cobraba diez mil dólares por el nivel de maestro, según cuenta el propio centro de William Rand.

En Hechos de los Apóstoles, capítulo 8, un hombre llamado Simón ve que, cuando los apóstoles imponen las manos, la gente recibe el Espíritu Santo, y les ofrece dinero por ese poder. Pedro le responde: «¡Al infierno tú y tu dinero! ¿Cómo has pensado comprar el Don de Dios con dinero?» (Hechos 8,20). El Catecismo (n. 2121) le pone nombre a eso: simonía, que es comprar o vender cosas espirituales.

Jesús, cuando envió a sus discípulos a sanar, les dijo: «Ustedes lo recibieron sin pagar, denlo sin cobrar» (Mateo 10,8). Y la Iglesia sí tiene un sacramento para los enfermos, la Unción de los enfermos (Santiago 5,14–15). No se compra, no tiene niveles y no viene de una energía. Viene de Alguien.

¿Puedo imponer las manos orando?

Sí. Según una instrucción del Vaticano del año 2000 (art. 1), los fieles son libres de orar a Dios para pedir la curación. Y cuando se hace en una iglesia o en otro lugar sagrado, conviene que lo guíe un sacerdote o un diácono.

La diferencia no está en las manos, sino en a quién le hablas. Si pones la mano en el hombro de tu mamá enferma y le pides a Jesús que la sane, eso es oración, y Él decide. Si aplicas una técnica que te dieron en una ceremonia para que una energía fluya, eso es otra cosa.

¿Qué hago si ya recibí reiki?

  1. No te asustes y no te castigues. Los obispos dicen en el número 11 que a veces la gente cae en la superstición por ignorancia, por no saber. Si nadie te lo había explicado, ahora ya lo sabes.
  2. Habla con un sacerdote. Si recibiste una armonización o practicas reiki, llévalo a la confesión. No como castigo, sino como quien le entrega algo a Dios y le dice: esto ya no lo quiero cargar.
  3. Nunca dejes tu tratamiento médico. La Iglesia también lo dice: la caridad exige usar la medicina.
  4. Busca la paz donde tiene dirección. Una capilla de adoración, una Misa entre semana, cinco minutos en silencio frente al Santísimo. Ahí no hay técnica. Hay Alguien esperándote.

Y si tienes una amiga que es maestra de reiki, por favor no la ataques. Ámala, mándale este video si sientes que es el momento, y reza por ella.


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Fuentes

  • USCCB, Comité Doctrinal. Directrices para evaluar el reiki como terapia alternativa (2009), traducción de Luis Santamaría (RIES). Original en inglés.
  • Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1508, 2111, 2117 y 2121.
  • Congregación para la Doctrina de la Fe, Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación (2000), art. 1.
  • Hawayo Takata, grabación de 1979 (transcripción en reiki.org).
  • William Lee Rand, «What is the History of Reiki?», reiki.org.
  • Rosa L. y otros, «A Close Look at Therapeutic Touch», JAMA 1998;279:1005–1010.
  • Biblia Latinoamericana: Deuteronomio 18,10–12 · Mateo 10,8 · Juan 8,44 · Hechos 3,6 · Hechos 8,18–20 · Santiago 5,14–15.

Hablo desde la fe católica. Este artículo no es consejo médico.

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